Neumáticos hechos de algas marinas.

El catedrático de Ingeniería Química de la Universidad de Girona Félix Carrasco, dirige una investigación pionera que investiga las posibles aplicaciones de las algas verdes marinas, como materia prima para la producción de neumáticos.
La investigación está dando resultados muy positivos, en la aplicación de estas algas como sustituto de la sílice amorfa usada en la fabricación de biocauchos destinados a la producción de neumáticos. La empresa italiana Pirelli, promotora de la investigación, ya se ha quedado con la patente con vistas a una futura aplicación industrial a mayor escala.

Fiabilidad y seguridad

Carrasco (Bribiesca -Burgos-, 1960), catedrático de Ingeniería Química, ha explicado en una entrevista que el principal problema para poner en el mercado unos "bioneumáticos que crecen en el mar" es convencer a los usuarios de su fiabilidad, algo ya demostrado en los laboratorios del Trellborg Wheell Systems de Tívoli (Italia).

Más sostenibles

Las algas, un recurso natural y renovable -recalca el ingeniero- contienen polisacáridos, que permiten sustituir la sílice amorfa, con el beneficio añadido de que es una materia prima sin coste alguno, mientras que la sílice cuesta 1,06 euros por kilo.

Se trataría de recoger las algas, dejarlas secar y molerlas hasta un diámetro de 200 micrómetros, ya que es fundamental que el polvo obtenido sea fino para asegurar su dispersión en el biocaucho. El proceso no requiere desde el punto de vista técnico ninguna modificación de las instalaciones de producción existentes y además supondría un ahorro del 10% en la producción de la biogoma, a lo que se añadiría la reducción de costos energéticos derivados del proceso industrial.

Los neumáticos del futuro estarán hechos con algas marinas ( El Periódico de Aragón - 23/11/2008 )

La idea le vino mientras realizaba, en 2002, una estancia de investigación en la Universidad de Roma, donde conoció a un colega que había estudiado las propiedades de las algas verdes, un recurso asequible que se encuentra por doquier en las lagunas de Venecia. Carrasco recordó entonces un trabajo que dirigió, unos años antes, en la Universidad de Quebec, en el que mezclaba virutas de madera, provenientes de los residuos de los aserraderos, con un plástico de polietileno.

Y así es cómo se encendió la bombilla: «Me vino a la mente que tanto las algas como la madera contienen grandes cantidades de polisacáricos (que son azúcares), por lo que pensé que se podría intentar incorporar algas al caucho comercial. Los polisacáridos de las algas consiguieron unir las cadenas moleculares del caucho y se pudo así producir un biocaucho con buenas propiedades mecánicas y térmicas», relata el catedrático. De esta forma, queda abieta la posibilidad, que ahora dependerá de los fabricantes, de crear neumáticos a partir de un residuo, como es, según recuerda Carrasco, el exceso de algas verdes.

«Vale la pena resaltar que no es necesario modificar las instalaciones para tal fin, puesto que se trata de substituir una parte de la sílice amorfo por algas molidas en el momento de efectuar la mezcla de los diferentes ingredientes de los neumáticos», señala Carrasco, cuya investigación se ha publicado en la revista especializada 'Journal of Applied Polymer Science'. (leer más)



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