El mejor antídoto contra las mareas negras es cien por cien natural y forma parte de los ecosistemas marinos. Una tesis realizada en el Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo, perteneciente al CSIC, demuestra que la gran capacidad de autorregeneración de la que hicieron gala las costas gallegas tras el hundimiento del Prestige reside en sus bacterias y abre nuevos caminos para mejorar las actuales técnicas de biorremediación.
El biólogo Jorge Alonso investigó las poblaciones autóctonas de estos microorganismos y su potencial de degradación en dos zonas afectadas: la Ría de Vigo y la Costa da Morte. "Antes del estudio se desconocía incluso la existencia de las que son más importantes en el proceso de biodegradación. En cada hábitat hay bacterias diferentes que reaccionan de forma distinta a cada vertido, por lo que sería necesario analizar casi cada centímetro de costa, pero este trabajo supone un paso más. Es un granito de arena", explica.
Su estudio demuestra que las poblaciones de la costa viguesa están entrenadas para integrar el fuel en su alimentación debido a la "contaminación crónica" que sufre la ría, afectada por los vertidos industriales desde antes de la marea negra.
"Son microorganismos que viven en un ecosistema con muchos nutrientes y con una temperatura ideal y están especializadas en degradar de forma rápida los elementos del vertido menos complejos", detalla el experto.
Por el contrario, las bacterias de la Costa da Morte –en su mayoría Rhodoccus– están "muy especializadas" en los elementos más resistentes del fuel, de forma que el proceso de biorremediación es más rápido, aunque no gozan de tantos aportes de nutrientes como las viguesas.
Tras el hundimiento del Prestige, en ambas zonas se añadieron fertilizantes líquidos con una base oleofílica que los vuelve hidrofóbicos para que puedan pegarse al fuel y así ayudan a las bacterias. "Es lo mismo que se hizo tras el Exxon Valdez, porque funciona bien siempre. En la Costa da Morte tiene su sentido por la escasez de nutrientes, pero en la Ría de Vigo no, porque se diluyen", aclara el biólogo.
Ahora que tesis ha revelado las poblaciones y su potencial, el investigador confía en la capacidad natural para autorregenerarse de los ecosistemas vigueses frente a alternativas como la limpieza manual, el aporte de fertilizantes o el de otras bacterias, puesto que serían desplazadas por las autóctonas.
Alonso sí apuesta, sin embargo, por mejorar las técnicas de biorremediación en la Costa da Morte añadiendo ácidos nicólicos a los fertilizantes. "Pueden sintetizarse, con lo cual serían mas baratos, pero la parte económica ya depende de las instituciones", añade.
Tras el hundimiento del Prestige, Galicia puso en marcha técnicas inútiles aunque inocuas como la fertilización en Cíes, pero ninguna de ellas, opina Alonso, fue "contraproducente". "La biorremediación nunca tiene efectos negativos. No puede hacer que crezca en exceso la cantidad de nutrientes disponibles debido al volumen del mar y porque suelen aplicarse en zonas concretas de la ría o encima de las rocas", comenta.
Otro de los logros de la tesis, dirigida por Antonio Figueras y Beatriz Novoa, del grupo de Patología de Organismos Marinos, es que ha utilizado técnicas punteras de biología molecular que permiten estudiar las bacterias en sus ambientes naturales y que se han combinado con las de cultivo clásicas.
El joven biólogo se desplazó a la Universidad de Barcelona y al INTA de Japón, el equivalente en aquel país al CSIC, para colaborar con los expertos Anna María Solanas y Shigeaki Harayama, respectivamente.
"Se trataba de aprender nuevas técnicas y analizar allí las muestras recogidas tras el Prestige en la ría de Vigo y en la Costa da Morte. En el INTA de Japón tenían unos estudios sobre un vertido en la costa este de características similares al nuestro", comenta Alonso.
Procesos industriales
Jorge Alonso (Torrelavega, Cantabria, 1980) se incorporó al Instituto de Investigaciones Marinas tras licenciarse en Biología por la Universidad de León. Trabajó en su tesis durante cinco años y el pasado abril obtuvo la calificación de sobresaliente cum laude.
En la actualidad forma parte del grupo de Ingeniería Química de la Universidad de Santiago y estudia poblaciones microbianas asociadas a procesos biotecnológicos de interés industrial.
"Relacionamos las bacterias con infecciones, pero éstas sólo suponen un 0,01% del total, la mayoría son beneficiosas. En los procesos de depuración del agua intervienen bacterias", clarifica.

(fuente)

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